Rivalidad entre hermanos

Todos queremos que nuestros hijos se lleven bien entre ellos, pero la realidad es que lo más común es que peleen todo el tiempo; y claro, ¡también es muy común ese constante cambio entre adorarse y detestarse!

Muchas veces la rivalidad entre hermanos empieza antes de que el más pequeño nazca y continúa a medida que crecen. Los hermanos compiten por todo: juguetes, atención o por el simple deseo de ganar. Conforme crecen, sus necesidades cambian y, junto con ellas, la forma de relacionarse con otros niños y con su propia familia.

Es muy frustrante ver y escuchar a los hijos pelear todo el día. Una casa que está en constante conflicto es estresante para todos. Para los padres puede ser muy difícil encontrar formas para solucionar los conflictos o decidir si deben involucrarse o no. Sin embargo, los siguientes consejos pueden ayudar a promover la paz y las buenas relaciones entre hermanos.

¿Porqué los niños pelean?

 La mayoría de los niños se sienten celosos de sus hermanos o hermanas en algún momento de su desarrollo y esto puede desencadenar peleas y constante competencia; sin embargo, los celos no son el único factor de disputa, entre otras cosas que pueden causar rivalidad están:

Desarrollo: Conforme crecen, las necesidades de los niños cambian, sus intereses, habilidades y personalidad afectan la forma como se relacionan con los demás. Por ejemplo, los niños de 2 a 3 años tienden a ser posesivos con sus juguetes y pueden reaccionar impulsivamente cuando un hermanito bebé toca alguno de ellos. Los niños de preescolar ya poseen un concepto de igualdad y justicia por lo que pueden sentirse abrumados cuando los hermanos de otras edades son tratados de forma distinta a ellos.
Personalidad: La personalidad individual de cada niño, incluyendo el humor, la disposición y la capacidad de adaptarse, juega un rol muy importante en la forma como se relaciona con los demás. Por ejemplo un niño tranquilo puede tener constante conflictos con un hermano de personalidad inquieta y activa. Del mismo modo, un niño inseguro y demasiado apegado a sus padres puede provocar celos en los hermanos que desearán la misma cantidad de atención.
Modelos a seguir: La forma como los padres resuelven conflictos y desacuerdos es un ejemplo muy importante para los niños; por lo que los niños que viven en familias en donde se procura el respeto y la armonía tienen una probabilidad más alta de desarrollar habilidades pacíficas de solución de problemas.
Necesidades Especiales: En ocasiones lo niños con alguna necesidad especial requieren más tiempo y atención por parte de los padres. Los otros hijos pueden sentirse irónicamente en “desventaja” y con temor a no ser queridos del mismo modo por sus padres.

¿Qué hacer cuando los pleitos comienzan?

Mientras sea posible, lo padres deben evitar involucrarse. Intervenga solo si hay algún peligro o posibilidad de daño físico. Los padres que siempre intervienen en las peleas no le brindan la oportunidad a sus hijos de adquirir habilidades de solución de problemas por sí solos; además de que intervenir puede traer consigo mayores conflictos y celos.
Cuando los niños peleen con un lenguaje inadecuado, es muy importante enseñarles a decir lo que sienten con las palabras apropiadas,  llamarles la atención y utilizar técnicas como “el frasco de las malas palabras” (En el que al decir una mala palabra los adultos deben de poner una cantidad de dinero establecida y los niños deben de cumplir un deber del hogar)

Incluso cuando sea necesario intervenir, motive a sus hijos a buscar soluciones por si mismos, aportar ideas y llegar a un acuerdo. Algunos aspectos a considerar cuando se interviene en los pleitos son:

Separarlos hasta que se calmen: En ocasiones es necesario separarlos para que el pelito no pase a mayores o para que no se lastimen, cuando haga esto, analice la posibilidad de únicamente separarlos físicamente y darles espacio para relajarse y poder encontrar una solución. Muchas veces al calor de las emociones los niños no pueden razonar y se sienten demasiado abrumados.
No ponga demasiada atención en determinar quién es el culpable: Recuerde que todos los involucrados en el pleito son culpables. Trate de dibujar un panorama en el que la solución sea de ganar – ganar y cada niño obtenga algo positivo.  Cuando ambos quieran el mismo juguete, puede retirárselos y en su lugar otorgarles un juego que puedan jugar juntos (la consecuencia por haber peleado podría ser que deben de jugar tranquilamente el juego que usted elija y compartirlo antes de poder jugar con cualquier otra cosa)

Recuerde que mientras los niños lidian con sus hermanos, también están aprendiendo lecciones de vida; como el valorar el punto de vista de los demás, a controlar sus impulsos y a compartir lo que tienen.

 Ayudando a los hermanos a llevarse bien

Algunas cosas sencillas que los padres pueden hacer para prevenir pleitos son:

Establezca reglas de comportamiento claras: Haga saber a sus hijos los comportamientos que no se aceptan en casa como: decir insultos, azotar las puertas, poner apodos o gritar. Pídales que establezcan también sus propias reglas y las consecuencias por romperlas. De esta forma estará enseñando a los niños a ser responsables de su propio comportamiento y acciones, independientemente del pleito o de si ellos lo iniciaron o no.
Explíqueles que no todo puede ser igual: Dependiendo de las características de cada niño, un hermano puede requerir o mayor atención que el otro. Platique con sus hijos y resuelva sus dudas de raíz. Aunque no les encante la idea, los hermanos mayores tienen que entender que los pequeños requieren más ayuda para hacer las cosas y por lo tanto mayor atención, sin que eso signifique que lo quiere más que a él.
Dedique a cada niño un poco de tiempo individual: Dirija un poco de atención individual a cada hijo de acuerdo a sus  gustos  y necesidades. Si a su hijo mayor le gustan los juegos de video, juegue con el, pídale que le enseñe, comparta sus gustos. Si al pequeño le gusta ir al parque, vayan juntos, permítale elegir a donde ir.
Asegúrese que sus hijos tienen tiempo para sí mismos:  Los niños necesitan jugar solos, disfrutar de su espacio y de su tiempo. También requieren jugar con sus amigos sin tener todo el tiempo al hermano con ellos o simplemente disfrutar de actividades en las que tienen no tienen que compartir lo que les gusta.
Demuéstreles que su amor no tiene límites: Hágalos sentir seguros, importantes, queridos y satisfechos con lo que tienen.
Diviértanse en familia: Ya sea en el cine, en el parque, jugando futbol, vistiendo muñecas o jugando un juego de mesa, estará estableciendo una forma tranquila de pasar tiempo juntos y relacionarse. Las actividades familiares ayudan a disminuir la tensión en el hogar.
Establezca horarios claros: Si sus hijos pelean por tiempo de tele, videojuegos o determinado juguete, establezca un horario en el que cada uno pueda ver cuándo es su tiempo de jugar.
Retroalimente los conflictos: Cuando se de un conflicto, platique con sus hijos sobre lo que pasó, cómo se solucionó y recuérdeles las reglas de la casa y las consecuencias por no cumplirlas.
Busque ayuda:  Si hace todo lo que usted puede hacer y sigue sintiendo que los conflictos no se detienen, no dude en buscar orientación con un psicólogo, tanto para recibir orientación para padres como para ayudar a sus hijos a llevarse adecuadamente. Los casos en los que se debe de buscar ayuda de forma inmediata son los siguientes:

  • Los desacuerdos entre hermanos son tan severos que llevan consigo problemas maritales.
  • Las peleas constantemente llevan consigo agresiones físicas.
  • El autoestima de algún miembro de la familia se está dañando.
  • Las peleas pueden estar relacionadas con cuestiones más profundas como una depresión infantil.
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